fbpx

Riqueza Financiera, Pobreza Moral

La riqueza financiera no es mala, pero es inevitable que algunas personas no sepan controlar sus emociones cuando lo reciben en grandes cantidades el poder comienza a salirse de las manos (Síndrome de la Riqueza Súbita).

Este post de hoy no está enfocado única y exclusivamente en los grandes empresarios, sino de manera particular en la persona de ingresos promedio que gracias a las circunstancias ha logrado ascender en la escala económica rápidamente.

Pedantería

La riqueza financiera ha encontrado el éxito en su negocio suele sacar a relucir unas cuantas cosas ahora: una casa más grande, un auto reciente, tecnología, etc.

Comprar ese tipo de cosas lo haría cualquier persona, eso es natural, pero de ahí a exhibirlas para que los demás las envidien o aplaudan es otra historia.

Generosidad vs Narcisismo

La solidaridad y los actos caritativos no miran a quien, ni mucho menos se hacen para llamar la atención.

Desprenderse de lo material de manera auténtica es el simple hecho de dar, de compartir, de hacerle más fácil la vida a quien no ha tenido las mismas oportunidades.

Sin embargo, el “rico malo” lo hace con el fin de evadir impuestos, llamar la atención de sus colegas o incluso para hacer sentir culpable a quien recibe su beneficencia.

Ese narcisismo (“por favor dime que soy maravilloso”) lo alimenta con cada mirada que está puesta sobre sus acciones.

Actitud despiadada con el rival

¿Alguna vez has jugado Monopoly? Seguramente habrás notado que cuando uno de los jugadores toma la delantera, no solamente se ocupa de incrementar su riqueza, sino que además aprovecha cuanta oportunidad se le cruza para aplastar definitivamente a sus rivales.

La vida real parece replicar de manera idéntica este tipo de actitudes. Algunos millonarios con el síndrome de riqu destinan algunos recursos para deshacerse de sus competidores con estrategias publicitarias y de precios insostenibles para los pequeños empresarios.

Adiós a los amigos pobres

Una persona que percibe riqueza financiera, una fortuna producto de una herencia, la lotería o un salario gigante producto de su nuevo empleo, rara vez es la misma, no sólo con sus familiares, sino también con sus amigos cercanos.

Su nuevo estilo de vida comienza a abrir una brecha al salir a flote ese lado inhumano que juzga según lo que tiene el otro.

Insensibilidad

Mientras que el generoso es consciente de la falta de oportunidades del pobre, el rico de mirada altiva los juzga por no aprovechar las oportunidades.

“¿Darles dinero? ¡Que trabajen!”, suele decir. Para el nuevo rico la pobreza siempre es efecto de la pereza y haraganería.

 

Add Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies