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¿Qué papel ocupa la capacitación empresarial en la productividad?

La productividad es el cálculo de costo-beneficio entre lo producido y lo invertido para producirlo en un plazo de tiempo. Es una medida económica que determina cuantitativamente cuánto se produjo con qué cantidad de materia prima, recursos humanos, herramientas, dinero, tiempo, etc.

El fin de la productividad es alcanzar la mayor eficiencia posible. Es decir, producir lo más posible empleando la menor cantidad de recursos. Optimizar el rendimiento con el mínimo esfuerzo en términos de inversión. De modo que trabajar en mejorar la productividad implica aumentar la eficiencia disminuyendo los recursos.

Para calcular la productividad de una organización es necesario conocer cuánto es capaz de producir cada recurso. Qué capacidad de hacerlo tiene cada trabajador. Qué capacidad tiene cada maquinaria o herramienta utilizada en el proceso. Si los números son desfavorables habrá que realizar los ajustes necesarios. Llevar adelante una capacitación empresarial para aumentar el rendimiento del personal, por ejemplo.

La fórmula del éxito

La fórmula de la productividad puede ser también la del éxito. Si el número obtenido de dividir la producción por los recursos es abultado, lo será. Si, en cambio, el resultado es desalentador, el cálculo no será el esperado. Un número negativo es un indicador para la organización. Un indicio de que habrá que hacer modificaciones para mejorar el rendimiento y la productividad.

En un país, la productividad se calcula dividiendo el PIB anual por la cantidad de horas trabajadas por sus habitantes. Esta cuenta arrojará en promedio lo que produjo esa nación cada hora de los 365 días del año. Lejos de ser absolutamente fáctico y preciso, este cálculo sólo puede ser estimado. Ya que es difícil determinar la productividad de dos personas que realizan tareas muy disímiles.

Llevado a una organización, entidad o empresa este margen de error puede acortarse. Se pueden aplicar herramientas para medir el rendimiento de los trabajadores de cada área de producción. El empleador tiene la posibilidad de ejecutar encuestas de opinión o satisfacción. Así, los mismos clientes podrán indicar cómo fueron atendidos. Si se evacuaron sus consultas y dudas. Y si el producto logró satisfacer sus necesidades y deseos.

Si esta interacción entre la empresa y la clientela no es la ideal, hay un problema. Teniendo en cuenta que el puente para que este vínculo suceda es el personal, habrá que hacer foco en el plantel de trabajadores. La capacitación empresarial es un gran recurso para lograr mejorar el posicionamiento de la organización a los ojos de los consumidores y clientes.

Detectando las falencias de los empleados, la empresa puede disponer de capacitaciones que optimicen sus habilidades. En consecuencia, mejorarán su desempeño en el desarrollo de sus tareas. Podrán satisfacer apropiadamente la demanda y aumentará la productividad. Que al fin y al cabo también beneficia al empleado. Porque permite mejores ingresos, más capacidad de reinversión y la posibilidad de subir los salarios.

Diferentes tipos de productividad

En función de los criterios considerados, la productividad se clasifica en laboral, total y marginal.

La productividad laboral: es el resultado entre el trabajo empleado en términos cuantitativos y la producción resultante.

La productividad total: es el resultado de la fórmula anterior, pero involucrando otros factores además del laboral. También se incluyen aquí el capital económico, la tierra, la maquinaria y las herramientas, entre otros factores.

La productividad marginal: es el resultado obtenido variando uno de los factores y manteniendo constante el resto de ellos. Un ejemplo de este tipo de productividad sería incrementar la cantidad de empleados o sus horarios de producción. Pero utilizando las mismas hectáreas de tierra, número de máquinas y costos en dinero. Por el contrario, otra opción es mantener el mismo plantel e incorporar parcelas o herramientas.

Los factores que entran en juego en la productividad

Los recursos naturales o la tierra: la cantidad y calidad de los recursos naturales disponibles son determinantes en la productividad. Tanto una nación como una empresa tienen garantizada gran parte de ella sólo por contar con estos recursos. Esto es porque tienen un valor en sí mismos y porque al tenerlos no hace falta comprarlos un trasladarlos.

El capital: hace referencia a la cantidad de dinero disponible para invertir en el negocio.

Los recursos humanos: este factor remite a la cantidad de empleados y a su calificación. Entra en juego el nivel educativo de cada trabajador. Así como su experiencia en el rubro y sus habilidades y capacidades para desempeñarse.

La tecnología: en los tiempos que corren, hoy es un factor mucho más determinante que en épocas pasadas. El conocimiento, el nivel y el desarrollo tecnológico de una empresa será proporcional a su productividad. No sólo en término de modernidad de herramientas, si no en su aplicación para todos los procesos que intervienen en la producción.

El rubro: el área a la que se dedica la empresa variará sus niveles de productividad. Naturalmente, una industria dedicada a la actividad agropecuaria no tendrá el mismo alcance que una que desarrolla dispositivos tecnológicos. Cada rubro cuenta con una determinada competitividad. Sus limitaciones y la magnitud de su injerencia en la economía general son cruciales para medir la productividad de cada una.

El escenario macroeconómico: la situación económica del país donde funciona la empresa atraviesa su productividad. El escenario determina factores fundamentales como la oferta y la demanda. Las exigencias en materia de innovación y modernización.

El escenario microeconómico: el comportamiento del rubro específico en el mercado modificará las capacidades de la empresa. Una nueva legislación o política impositiva dará diferentes resultados.

 

Claves básicas para aumentar la productividad

Teniendo en cuenta todo lo anterior, existen claves básicas para manipular los factores y aumentar la productividad.

Achicar gastos: en función de los objetivos de la empresa, debe eliminar los gastos innecesarios. Y quizás volcar ese dinero en otra dirección.

Acortar los tiempos: emplear todas las herramientas necesarias para realizar el mismo trabajo en menos tiempo. Y emplearlo en procesos más importantes en términos de producción. Una buena decisión es la digitalización de todas las etapas de trabajo.

 

 

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