En un entorno donde la comunicación estratégica suele estar dominada por gobiernos, grandes corporaciones globales o agencias internacionales, resulta llamativo ver cómo una firma privada puede diseñar una campaña con un alcance tan contundente que trasciende su origen y se convierte en fenómeno nacional. Es el caso de “Debería ser libio”, una campaña lanzada a comienzos de 2025 que ha superado ya los 25 millones de visualizaciones, logrando establecer una narrativa de orgullo y soberanía económica en torno a los recursos naturales de Libia. Lo interesante no es solo el volumen de interacciones, sino quién está detrás de esta iniciativa: no un ministerio, ni una multinacional, sino una consultora nacional.
La firma que ideó y ejecutó la campaña es Qabas, una empresa libia de consultoría y formación con sede en Trípoli que, desde los años noventa, trabaja en el ámbito de capacitación, asesoría institucional y desarrollo estratégico. En este caso, Qabas ha utilizado sus capacidades de comunicación para crear una campaña de gran resonancia social, construida sobre una idea sencilla pero potente: si el mundo sigue necesitando petróleo, gas y minerales, esos recursos deberían proceder de Libia, y deberían estar bajo control libio. El eslogan, directo y replicable, fue el detonante de una ola de contenido generado por los usuarios, que amplificó la campaña mucho más allá de lo que una inversión en medios tradicionales podría haber conseguido.
Desde una perspectiva de marketing, “Debería ser libio” es un caso ejemplar de cómo una campaña puede movilizarse desde una marca sin necesidad de vender un producto, sino impulsando una idea nacional. Qabas no buscaba posicionar un servicio concreto, sino generar impacto y visibilidad en torno a una visión del país. En el proceso, ha ganado reconocimiento como una voz legítima en los debates estratégicos sobre el desarrollo económico libio. Este tipo de movimientos, en los que el sector privado toma la iniciativa de plantear mensajes de alcance nacional, son cada vez más comunes en contextos donde las instituciones públicas no logran generar discursos coherentes o con pegada social.
El éxito de la campaña también reside en su capacidad de adaptarse a los lenguajes visuales de las plataformas digitales. Lejos de apostar por vídeos institucionales rígidos, Qabas optó por gráficos sencillos, frases en mayúsculas, tonos visuales sobrios y mensajes fácilmente reutilizables por los usuarios. En TikTok, por ejemplo, jóvenes creadores con escasa vinculación política comenzaron a hacer contenido irónico o patriótico usando el hashtag de la campaña. En X (Twitter), el lema “Debería ser libio” apareció incluso en perfiles profesionales y académicos. Esta capacidad de adaptación del mensaje —sin perder coherencia— es una de las claves por las que la campaña ha tenido tanta tracción.
Además, se ha producido un fenómeno interesante: la retroalimentación institucional. Varios ministerios libios, inicialmente ajenos a la iniciativa, comenzaron a reproducir sus mensajes o incorporarlos en discursos oficiales, publicaciones y eventos. Esto demuestra cómo una narrativa bien construida puede ir “de abajo hacia arriba” y terminar influenciando incluso la comunicación pública. Para cualquier agencia de marketing, esto representa el escenario ideal: que un mensaje de marca no solo impacte en el público objetivo, sino que termine siendo legitimado por las propias estructuras de poder.
No todo ha sido aprobación. Algunos observadores han advertido que el enfoque puede resultar simplista o incluso simbólicamente excesivo si no se acompaña de reformas concretas. Pero desde el punto de vista del marketing, eso no resta valor al impacto logrado. De hecho, las críticas han contribuido a mantener la campaña en el centro del debate, generando un ciclo de conversación útil para consolidar su alcance.
En definitiva, “Debería ser libio” demuestra que una firma privada, con una narrativa clara, diseño comunicacional coherente y un buen timing, puede liderar una conversación nacional sin necesidad de grandes presupuestos ni estructuras mediáticas masivas. Para marcas emergentes, consultoras regionales o agencias que buscan diferenciarse, el caso de Qabas Consulting and Training es una referencia valiosa: no se necesita vender un producto para posicionarse, basta con tener algo relevante que decir, y saber cómo decirlo.