El Síndrome de la Riqueza Súbita

¿Sabes qué es El Síndrome de la Riqueza Súbita ? En el artículo de hoy te vamos a acercar a este concepto.

Ya sea que se trate de la lotería, un aumento de salario un éxito inesperado en el mercado de valores, lo cierto es que tener mucho dinero de la noche a la mañana no es fácil, tanto a nivel financiero como psicológico, por eso aca les explicaremos el sindrome de la riqueza subita.

Calma, mucha calma

¿Qué hacer cuando se gana dinero repentinamente? Lo primero es no hacer absolutamente nada.

La percepción de que se trata de un éxito pasajero lleva a muchas personas a gastar compulsivamente para sentir que han disfrutado lo que se han ganado.

Esto sucede cuando las emociones gobiernan la billetera.

El segundo consejo es mantener el mismo estilo de vida, al menos por unos meses. Esto es para evitar que la adquisición de nuevos bienes comience a influir en la personalidad, las relaciones interpersonales y una mala gestión financiera que arruine la buena racha.

¿Qué hacer con ese dinero?

Hay tres ejes esenciales que se deben manejar de manera simultánea: las deudas, asesoría profesional y la inversión. Un consejo recurrente es «tapar la fuga que impide llenar el jarrón» para permitirse ahorrar dinero en lugar de desperdiciarlo pagando altos intereses.

El segundo eje es la asesoría financiera. Lamentablemente, el grueso de la población no está capacitado para manejar las finanzas personales y mucho menos en épocas de vacas gordas. Un profesional es un excelente destino para el dinero en tanto te puede ayudar a definir metas, mecanismos de inversión y organizar tus estados financieros.

Finalmente se encuentra la inversión. En lugar de gastar indiscriminadamente, puedes tomar una fracción del dinero que has ganado para generar una rentabilidad y crear un fondo con miras a cubrirse en el futuro.

Cambios en la relaciones

La riqueza suele ser sinónimo de inteligencia y astucia, por eso cuando se incrementa de un momento a otro la autoimagen también puede verse distorsionada. De ahí se desprenden alteraciones en las relaciones con las otras personas producto de ver en sí mismo una persona más inteligente, que merece estar mejor rodeado y caer en una actitud arrogante e incluso cruel.

Las amistades de toda la vida comienzan a esfumarse y el trato hacia las personas que pertenecen a un nivel socioeconómico cambia. Usualmente un nuevo rico percibe a los demás como seres inferiores y a sus nuevos «colegas» como personas valiosas con las cuales debería compartir más tiempo.

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